viernes, 11 de diciembre de 2009

Apoyado contra la mesa de cristal que estaba situada en medio del salón te encontrabas tú, con la pistola en la mano. Era extraño, porque yo no te tenia miedo, o más bien, no tenia miedo a morir. Quizás no tenia ninguna razón para permanecer viva, quizás había llegado mi hora, o quizás aun no podía creerme que tú serias capaz de hacerme algo así, después de tantos meses de amor. Subiste la pistola hasta tu pecho, apuntándome a mi, mientras que yo preferí cerrar los ojos. Tu mano hizo un simple clic y pensé que mi vida estaba ya en el aire, pero después de unos segundos, cuando me atreví a abrir los ojos, vi como tu cabeza había volado. Todo estaba lleno de sangre, pero pude encontrar una nota encima de la mesa de cristal: “No mereces vivir, pero yo sin ti no puedo seguir, por eso prefiero matarme a mi para que tu te mueras en vida.” Al principio no lo comprendí, pero cuando escuche a la policía entrar en casa lo entendí todo. Entendí que él quería hacerme pagar un dolor que con una bala no conseguiría, el dolor que yo le había causado a él, al parecer, porque yo no me había dado cuenta de que él estaba sufriendo.
Ese mismo día me encerraron en prisión, pero antes de darme cuenta de lo duro que iba a ser, decidí que no merecía la pena pagar un error que no me pertenecía, porque yo jamás le hice tanto daño como para acabar culpándome a mi de su propia muerte. Por eso, un desconocido, me dio el placer de matarme. Solo me pidió como recompensa, antes de hacerlo, el mejor polvo de su vida. Y así fue, en un orgasmo, la llama de mi corazón se apago para siempre.

17 comentarios:

Amanda dijo...

Que buena historia :)

galicia maravillas dijo...

joooo...
un beso!!

La niña de los finales de azúcar dijo...

Si el amor llega a matar, no es amor.

Muás
de
azúcar

Meer dijo...

Increíble, no tengo palabras... (:

La Chica del Tirso dijo...

:O El amor es bonito, pero si el desamor es así...

Si lo de contar hasta 6 te ha hecho pensar imagínate a mí cuando él me lo contó. Él...

Besitos.

C.

Gotadeagua dijo...

Antes de nada: gracias por comentar en mi blog. Y me alegro de haberte robado una sonrisa...hay veces q se venden caras ;P
Muy buena historia, es dramática pero encierra cosas de la vida daria...no tan lelvadas al extremo, pero ahí están: como el culpar a los demás de errores nuestros,por ejemplo. Claro que, es más fácil quitarnos lastres y responsabilidades,pues así viviremos más "felices" con nosotros mismos...
encantada de leerte, un saludo

mariona. dijo...

Porque amores que matan, nunca mueren...

X dijo...

Mmmmm me ha encantado. :-)

Angela dijo...

ohh! qe fuerte (:

Montxu dijo...

Inquietantemente bueno tu relato.


Con tu permiso me quedo.


Agur un saludo.

La ladrona de besos dijo...

Mmm... las llamitas del corazón no deberían apagarse nunca.

Mirna dijo...

Qué corto y qué intenso.
Me ha gustado mucho, sobre todo me pregunto cómo habrás llegado a imaginar la parte de "prefiero matarme a mi para tu te mueras en vida".
Gracias por pasarte por mi blog, y no dudes que yo también lo haré por el tuyo ;)
Desde Marte
Mirna

Dana O'hara dijo...

joder, menudo final... no me lo esperaba.

alvarodrv dijo...

Qué duro! Desde luego hay que ser un desequilibrado para matarse y culpar a alguien de tu suicidio.
Genial historia!
Te sigo!

Sofi dijo...

Muy buena historia (:

Rebeca dijo...

Hola! Me ha gustado mucho, escribes realmente bien. Muchas gracias por haberte pasado por mi blog. Saludos!!

Emi dijo...

interesante historia, sinceramente muy buena.
a que punto puede llegar la gente a veces cuando esta desesperado...